Breves objetos infalibles

Pruebas de una batalla existencial,

las migajas del pan descansan sobre la mesa

ignorantes y ciegas

de la sangre que se ha derramado en los calderos, en su nombre…

Su inocencia es la del agua que hierve sin experimentar dolor alguno,

en su proceso de evaporación.

Ninguna desaparece realmente, sólo se transforma.

Entre el cielo y el infierno media una patita de cerdo,

diminutiva, enfática

en su solitaria existencia cercenada pero en vinagre.

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